La Inteligencia Artificial ha provocado el desarrollo tecnológico más significativo de la década. Una cifra de mil millones de personas utiliza la Inteligencia artificial diaria y casi inconscientemente para realizar tareas, responder dudas u obtener consejos. Aparte de los muchos inconvenientes a nivel mental y psicológico, como la automatización de su uso, la incapacidad de realizar tareas sin ella y la escasez de creatividad que provoca; y a nivel social y de seguridad; la Inteligencia Artificial se ha convertido en el sistema tecnológico más contaminante y dañino para el medio ambiente.
¿Y cómo “gasta agua” una Inteligencia Artificial? Debido a que los centros de datos (como Chat GPT, Meta AI…) tienen un alto costo para el planeta. En un centro de datos, se utiliza agua para la refrigeración, los procesadores de estos centros se calientan y hacen circular agua por ellos para mantenerlos a la temperatura adecuada; el agua absorbe el calor y se transfiere luego a una torre de refrigeración, donde parte de ella se evapora. Dado que el agua salada o agua no tratada puede estropear la maquinaria, muchas empresas utilizan agua potable, extraída directamente de los suministros municipales. Esto ha provocado desastres como, por ejemplo, el descenso del nivel del agua de muchos lagos de Estados Unidos.
«National Geographic» afirma que generar un texto de cien palabras con ChatGPT consume unos 0,519 mililitros de agua. Aunque no parezca mucho, si tenemos en cuenta la cantidad de personas y empresas que generan textos o imágenes se convierte en una cifra muchísimo más grande. Se estima que la IA consumió entre 312 y 765 cientos de millones de litros de agua en 2025; más que la industria mundial del agua embotellada
¿Y qué podemos hacer para frenar esto? Aunque en nuestra sociedad actual sea bastante complicado dejar de usar la Inteligencia Artificial, ya que plataformas como Chat GPT ya se han vuelto una herramienta casi imprescindibles para nosotros los estudiantes, ya sea para recibir pequeñas ayudas para los deberes, facilidades para estudiar o para responder dudas espontáneas, siempre podemos reducir el número de consultas que hacemos según su importancia. Es posible sustituir el uso de Chat GPT por consultar la información que requiramos en sitios web (fiables) o, incluso, preguntando a alguna persona de tu entorno familiar o escolar. Aunque lo utilicemos solamente de vez en cuando en situaciones puntuales, no debemos generar fotos sin necesidad, ni abusar de textos, ni pedir explicaciones ni conclusiones a las que puedes llegar pensando un poco.
En conclusión, si todos somos críticos con la IA y la usamos conscientemente, podemos impedir que esto desemboque en un desastre natural.
Eva Tortuero, 1º de Bachillerato C









