Hoy en día es muy común ver ropa, zapatillas o bolsos que imitan a marcas de lujo. Lo que antes era fácil de distinguir ahora está tan bien hecho que muchas veces cuesta saber si es original o falso. Obviamente, este fenómeno ha crecido mucho gracias a internet y a las redes sociales.
En plataformas como TikTok o Instagram se han hecho populares los llamados “dupes”, productos que imitan el estilo de marcas caras pero a un precio mucho más bajo. Un ejemplo actual es Hacoo, que ha ganado popularidad por ofrecer prendas muy similares a las de firmas conocidas. Esto ha generado bastante debate, porque no está del todo claro si es una forma de democratizar la moda o simplemente copiarla.
Esto ha hecho que muchas personas, especialmente jóvenes, vean normal comprar imitaciones para aparentar un nivel económico que en realidad no tienen. Sin embargo, evidentemente, detrás de estos productos hay consecuencias importantes. En España, cada año se incautan miles de artículos falsificados, lo que demuestra que es un negocio enorme.
Además, estas imitaciones perjudican a las marcas originales, pero también a los consumidores, ya que suelen estar hechas con materiales de peor calidad. Por otro lado, muchas se fabrican en condiciones laborales bastante precarias y, además, tienen un impacto ambiental mayor al ser productos de usar y tirar.
En definitiva, comprar imitaciones puede parecer una opción fácil y barata, pero no definitivamente la mejor. Quizá la clave esté en consumir menos, pero con más criterio.
Zainab Nabawi, 1º de Bachillerato C









