Hace unos días la profesora de latín nos dio a conocer la locución latina “panem et circenses” (que significa literalmente “pan y circo”), que fue enunciada por el poeta romano Juvenal en su Sátira X, sobre el año 100 d.C., y que pretendía expresar cómo el pueblo romano se había olvidado de sus derechos políticos y la facilidad con que los emperadores romanos supeditaban a la población, únicamente proveyéndoles de ocio y alimento para que no sintieran hambre ni aburrimiento que pudiese motivar rebeliones.
Así, ya podía el emperador impulsar las leyes autoritarias que quisiera, desterrar a quien no resultase de su gusto y cometer los abusos que le viniesen en gana porque mientras los estómagos estuviesen llenos y las mentes distraídas, Romas no se levantaría nunca contra su líder.
Aunque la profe quería enseñarnos algún ejemplo de esta expresión aplicada en la actualidad, no encontró ningún artículo demasiado específico, así que ¿por qué no escribirlo yo mismo?
Y es que los tiempos cambian, pero al igual que la Tierra siempre ha girado sobre sí misma, la astucia política para gobernar negativamente sin oposición popular es constante en todas las épocas e ideologías. Es así como veo reflejado el “panem” actualmente en las ayudas económicas que dan los gobiernos, tales como el Ingreso Mínimo Vital o los subsidios a familias con hijos, y el “cicernses” contemporáneo en espectáculos como el fútbol, los toros o los conciertos del pride. Por supuesto, no quiero decir que estas cosas sean necesariamente negativas, y que haya que prescindir del bienestar económico o del entretenimiento (así como no hay que rechazar el “panem” ni el “circenses”) pero creo que es evidente que los políticos nos proporcionan estas cosas no con una buena intención, sino con la finalidad de comprar nuestra voluntad y establecer redes clientelares.
Es por ello que cuando la clase dirigente de hoy en día se enorgullece de aumentar el gasto social (aunque ello implique que haya más gente necesitada) o cuando financian espectáculos exorbitantes, lo hacen con el mismo propósito que tenían los emperadores romanos al darles pan y circo a los ciudadanos para poder gobernar sin resistencia.
Valentín Sousa 2º Bach B









