“Una nota no os define”, esa es la frase que muchas veces padres y profesores nos repiten continuamente; sin embargo, ¿actualmente para el sistema académico somos algo más que una nota?
Bachillerato, al igual que otros cursos, debería ser una etapa de aprendizaje y preparación para la vida adulta; no obstante, se asemeja más a una constante competición ya que para poder llegar a nuestra carrera deseada se debe conseguir una nota alta, lo que provoca nuestro constante agobio por cada examen, porque unas décimas pueden decidirlo todo. Hoy en día, el 54,4% de las alumnas y el 27,4% de los alumnos de bachillerato sufren estrés por todo el trabajo escolar, lo que supone un aumento del 68% desde 2006.
Constantemente se puede ver en las aulas cómo calculamos nuestra media después de cada examen para comprobar cuánto deberíamos obtener para llegar a la nota deseada o cuanto deberíamos tener en el siguiente examen para mejorar nuestras calificaciones. Además de eso, en las caras de muchos de nosotros se refleja la angustia por no haber logrado una puntuación deseada después de todo nuestro esfuerzo, las horas de estudio y la organización diaria, y sentimos impotencia por no saber qué hacer para que no ocurra, lo que muchas veces provoca una gran desmotivación y pérdida de confianza en nosotros mismos.
Algo que tampoco ayuda son las semanas llenas de exámenes, trabajos y deberes en las que sentimos que, a pesar de ser constantes, no conseguiremos realizar todo a tiempo, o al menos correctamente, por lo que nos centramos más en aprender las materias solamente para el examen que en verdaderamente interiorizar los conceptos y entenderlos; al fin y al cabo, lo importante es llegar a la nota de corte.
Considero que se deberían hacer cambios en la educación como valorar más el trabajo continuo, no permitir que el trabajo de varios años quede opacado por un mal examen como los de la PAU donde el agobio o una mala noche puede provocar que no obtengamos el 40% de la nota de corte y ayudar a controlar el estrés, ya que no considero normal que perdamos nuestra salud mental por nuestras calificaciones. Es verdad que una nota no nos debería definir, aun así, actualmente lo hace.
Denisa Danes, 1º de Bachillerato C









