Hoy en día, la forma en la que la sociedad trata a los ancianos no siempre es justa ni la más acertada. Aunque son personas que han trabajado toda su vida y han contribuido al desarrollo de nuestro país, muchas veces se les deja de lado y no se les valora tal y como debería.
En primer lugar, muchos ancianos sufren soledad, como bien refleja Miguel Delibes en su libro La hoja roja. Sus familias no siempre tienen momentos libres para ellos y, en algunos casos, acaban viviendo en residencias de mayores donde apenas van a visitarles, ya sea por falta de tiempo o simplemente desinterés. Esto puede hacer que se sientan olvidados y poco relevantes para la sociedad o, lo que es más grave, que puedan llegar a pensar que son un estorbo para sus familias. Estos problemas provocan un gran vacío en ellos, que debemos de tratar de superar tratándoles con respeto y amor. Además, la sociedad actual suele centrarse más en los jóvenes, dejando a los mayores en un segundo plano.
Por otro lado, también existe una falta de respeto hacia los ancianos. A veces se les trata como si no fueran capaces de tomar decisiones por sí mismos o como si no entendieran lo que ocurre a su alrededor. Esto se nota, por ejemplo, cuando se les habla diferente o no se tiene en cuenta su opinión, a pesar de que tienen mucha experiencia y conocimientos. Otro ejemplo, se da en el ámbito de la tecnología, donde muchas veces los subestimamos al pensar que no saben manejarse con ellas, cuando la realidad es otra totalmente distinta y están perfectamente cualificados para realizar todo lo que ellos quieran.
Sin embargo, no todo es negativo. Hay personas y asociaciones que luchan por mejorar la calidad de vida de los ancianos, organizando actividades y defendiendo sus derechos, a través de cursos, actividades públicas, talleres informativos… Aun así, estos esfuerzos no son suficientes si la sociedad en general no cambia su actitud y empieza a tratarlos tal y como ellos se lo merecen.
En conclusión, aunque los ancianos merecen respeto, atención y reconocimiento, la sociedad actual no siempre se los ofrece. Por eso, es importante concienciarnos y aprender a valorar más a las personas mayores, ya que forman una parte fundamental de nuestra sociedad y algún día ya no estarán con nosotros y ahí es donde nos daremos cuenta de nuestros errores.
Carlota Colina Córdoba, 1º de Bachillerato B









