La soledad constituye uno de los escenarios más comunes en la tercera edad. Sin embargo, podría estar comenzando a disiparse gracias a los robots desarrollados por la ingeniera mecánica Goldie Nejat.
El cambio de paradigma comenzó cuando se implantaron de manera experimental robots socioasistenciales en asilos de Francia y Bélgica. Se observó que resultaban de gran utilidad en pacientes de Alzhéimer, ya que pueden programarse para proporcionar recordatorios acerca del suministro de medicación. Además, son capaces de guiar a los ancianos en la realización de actividades físicas y cognitivas, como aprender a jugar al baloncesto, llevar a cabo una rutina de ejercicios, organizar una partida de bingo, juegos de memoria, sesiones de baile, etcétera.
Un ejemplo representativo del éxito de este experimento es NAO, robot con el que los ancianos se encariñaron rápidamente debido a su pequeño tamaño que le proporciona un aspecto infantil. En una ocasión, un hombre de 78 años, interno en el Centro Residencial de Larga Estancia de Weverbos, aficionado al arte, señaló con añoranza: ‘’Si fuese con él a un museo, me lo explicaría todo’’. Quiso destacar la diversidad de aplicaciones que podría tener.
Todo indica que este tipo de dispositivos, no solo pueden beneficiar a personas mayores, sino que también resultarán beneficiosos en otros sectores sociales, como niños con TEA con el fin de mejorar su interacción social y contacto visual.
Esta curiosa interacción humano-robot quedó plasmada por Yves Gellie en la película ‘’L’année du robot’’, galardonada en 2019 y visible en plataformas de streaming francófonas, que ofrece una reflexión actual y emotiva sobre la integración de la robótica en la vida cotidiana.
Raquel García, 1º de Bachillerato C









