Actualmente, los jóvenes en España cuentan con aproximadamente dos semanas de vacaciones de Navidad, una fecha muy esperada por todos los estudiantes para desconectar y estar en familia. Sin embargo, en los últimos años muchas personas consideran que un período tan largo sin clases puede afectar el aprendizaje. Ante esta situación, surge una pregunta importante: ¿deberían acortarse las vacaciones escolares de Navidad para mejorar el rendimiento académico?
Primeramente, según Ipsos (empresa internacional de investigación de mercados y opinión pública) el 74% de los españoles se muestra a favor de cambiar las vacaciones escolares, con el fin de que sean compatibles con el trabajo de los padres. Este dato demuestra que la mayoría de la sociedad considera que debería modificarse el calendario escolar, lo que incluye acortar las vacaciones navideñas. Asimismo, muchos estudios educativos señalan que tantos días no lectivos pueden provocar en los alumnos el olvido de los contenidos vistos anteriormente, fenómeno conocido como “pérdida de aprendizaje”. Esto obliga a los profesores a dedicar tiempo a repasar lo aprendido en vez de avanzar con el temario, de ahí que luego se acumule todo para el final. Por ello, los expertos proponen un calendario con descansos más cortos y repartidos a lo largo del año.
A pesar de esto, también es importante saber que los alumnos y docentes necesitan descansar durante las Navidades, pues es esencial, tanto para la salud física como la mental, ya que las vacaciones permiten que el cerebro disminuya los niveles de cortisol, lo que ayuda a recuperar energía mental tras meses de estudio intenso; además, un descanso adecuado contribuye a una mejor memoria y concentración. Asimismo, la Navidad es un tiempo de desconexión, de celebración y de pasar tiempo con los seres queridos, por lo que reducir este tiempo tendría consecuencias negativas.
En conclusión, acortar las vacaciones navideñas supondría evitar que los docentes no dedicaran tiempo a repasar lo dado y con ello favorecer la continuidad del temario; sin embargo, reducir el descanso de los estudiantes y disminuir las celebraciones provocaría graves efectos negativos en la salud y bienestar de los alumnos y profesores.
Sofía Catalá, 1º de Bachillerato C









