En la sociedad antigua romana había grandes desigualdades entre hombres y mujeres, no solo respecto a sus derechos o lo que les estaba permitido hacer, sino también en lo que se refiere al modo en que ambos sexos eran vistos por la sociedad.
Las mujeres debían ser sumisas, delicadas y puras (vírgenes). Los hombres, en cambio, inteligentes, fuertes y valientes, según las cualidades que se les atribuían.
Por ejemplo, cuando la reina troyana Hécuba, tras descubrir que habían asesinado a su hijo Polidoro, quiso vengarse del responsable del crimen, fue transformada en perro. Esto debía ser interpretado como un gesto imperdonable de rebeldía, puesto que intentó salirse del molde delicado y débil que le correspondía y, por supuesto, merecería ser castigada por ello.
En este mismo mito se puede ver cómo todos se emocionan y conmueven porque su hija está dispuesta a entregarse para ser asesinada y lo único que pide es que no toquen su cuerpo puro.
Algo parecido sucede con la hija de Agamenón, Ifigenia, quien está dispuesta a entregar su vida y su sangre pura por su padre y la diosa Diana se compadece de ella.
Esto demuestra que este tipo de mujer es la más admirada y aceptada en la época ya que cumplía con las convenciones establecidas.
Por otro lado, podemos ver que ni las diosas se libraban de cualidades negativas atribuidas a las mujeres; por ejemplo, en el caso de “El juicio de Paris”, tres de las diosas más poderosas del Olimpo, con atributos y habilidades impresionantes, están dispuestas a ofrecerle grandes cosas, casi lo que sea, con tal de ser vistas como “la más hermosa”, como si las habilidades que poseían no fuesen suficientes y el ser la más bella fuera lo máximo a lo que podían aspirar.
Lo que se ve reflejado en estos mitos es la mentalidad de la época, que consistía en que los personajes femeninos ocupaban un lugar secundario y mucho menos importante que el del hombre; también que su cuerpo y belleza eran lo más valioso de ellas.
Por un lado, Ovidio refleja este aspecto de su sociedad, pero, por el otro, le está dando visibilidad, mostrando lo que las mujeres, diosas o mortales, sufrían.
En mi opinión, la situación ha mejorado sustancialmente, pero creo que muchas personas todavía en la actualidad piensan que ese papel atribuido a la mujer es el que le corresponde por naturaleza. Esto demuestra que, a pesar de los muchos avances, esta visión a la que han sido sometidas desde el principio de la historia no ha desaparecido totalmente.
Si Ovidio hubiera escrito hoy las Metamorfosis creo que las mujeres serían representadas como más autónomas, con otros intereses más profundos y, probablemente, Ovidio criticaría más duramente las actitudes que algunos hombres muestran en estos mitos.
Leyre Beitia Atienza, 1º de Bachillerato B.









