La eutanasia es uno de los temas más tratados y complejos de la sociedad. Se entiende por eutanasia la acción de provocar la muerte de una persona con una enfermedad grave e incurable con el fin de evitar así su sufrimiento y dolor. La palabra eutanasia proviene del griego y significa “Buena muerte”. Su propia etimología refleja claramente el fin que se persigue con esta práctica.
Existen varios tipos de eutanasia: la eutanasia activa, que implica una muerte directa mediante la administración de fármacos y la eutanasia pasiva, donde al paciente no se le aplica ningún tratamiento o se le retira el que se estaba usando. Por otro lado, está el suicidio asistido mediante el que una persona pone fin a su vida por decisión propia con ayuda de un médico. El médico únicamente se limita a administrar pastillas o medicamentos.
Las personas que están a favor de la eutanasia defienden que cada uno debe ser libre a la hora de decidir sobre tu propio cuerpo, especialmente en situaciones de enfermedad terminal. Además, consideran que la eutanasia puede evitar sufrimientos innecesarios siempre y cuando no exista la posibilidad de salvación.
Las personas en contra de la eutanasia defienden que la vida debe protegerse siempre, sin importar la situación. También creen que puede haber abusos puesto que hay personas que se sienten presionadas y podrían escoger la opción de morir, aunque en el fondo no quieran. Por último, recuerdan que el objetivo de la medicina es curar y aliviar el dolor, no causar la muerte del enfermo.
En conclusión, la eutanasia es un tema muy controvertido. Su control varía según el país. En el caso de España la eutanasia es legal pero, para conseguir su aplicación, se debe cumplir con unos requisitos entre los que se incluyen consultas y supervisiones médicas. Sin embargo, hay otros países en los que está prohibida, como es el caso de Italia. Esto demuestra que no existe una única forma de pensar sobre este delicadísimo asunto.
Mauro Nicolás, 1º de Bachillerato C









