La frase típica que decimos la mayoría de los adolescentes para estar un «poquito» más de tiempo pegados a nuestro querido teléfono, en lugar de ponernos a hacer cosas que pueden ser mucho más importantes.
Al principio podemos pensar que verdaderamente vamos a estar solo cinco minutos consumiendo redes sociales, pero luego miramos de repente el reloj y, ¡vaya!, llevamos más de una hora deslizando y consumiendo vídeos instantáneos que nos derriten el cerebro y lo llenan de información y estímulos que podríamos sustituir por un poco más de tiempo dedicado a nuestros estudios o a actividades extraescolares que refuercen nuestra concentración y nuestra capacidad para desarrollarnos.
Porque sí, esto ya se está convirtiendo en un gran problema que deberíamos solucionar. Cada vez es más visible la sombra que proyectan las pantallas, una situación que a muchos de nosotros, los adolescentes, nos está perjudicando, y no somos capaces de darnos cuenta o, al menos, de intentar encontrar una solución porque pensamos que simplemente es algo normal. Llegamos a casa diciendo: «Este examen me ha salido bien», y luego nos sorprendemos cuando obtenemos un cinco o, incluso, cuando no llegamos al aprobado. En algunos casos, tal vez se deba a alguna dificultad de aprendizaje, pero la gran mayoría de las veces ocurre por estar esos «cinco minutos más» consumiendo contenido que solo provoca que estudiemos la tarde anterior o que ni siquiera estudiemos porque, al fin y al cabo, «se puede remontar», ¿no?
Deberíamos ser capaces de poner solución a este problema, que consistiría sencillamente en limitar el tiempo de uso. Sin embargo, la necesidad de estar pendientes de nuestro pequeño y peligroso dispositivo móvil hace que el remedio no sea tan fácil. Confío en que, con el tiempo, la situación mejore, pero eso solo el futuro lo desvelará…
Izan del Campo, 1º Bachillerato C















