Hoy en día, como consecuencia de las redes sociales, buscamos contenido rápido. Ya no funciona igual hacer películas que tardan mucho en desarrollarse, porque los espectadores necesitan estímulos directos desde el principio, si no, simplemente cambian a otra cosa, ya que tienen muchísimas opciones al alcance, gracias a las plataformas de streaming.
Por eso, las productoras han modificado su forma de trabajar. Ahora es mucho más común ver series con episodios más cortos y dinámicos. Antes era normal encontrar temporadas de 20 capítulos o más, pero ahora lo habitual es que tengan menos de 10 episodios, donde toda la historia avanza más rápido y con más acción para no perder la atención del espectador.
Además, las redes sociales como TikTok o Instagram han cambiado también la forma en la que se crean estos contenidos. Es muy común que clips de películas o series se hagan virales, así que muchas veces se intenta crear escenas pensadas para eso: momentos impactantes que funcionen bien en vídeos cortos y que la gente comparta.
Esto hace que, en muchos casos, la creatividad y la originalidad pasen a un segundo plano, y que se priorice más seguir tendencias o modas que realmente innovar.
Por otro lado, también ha cambiado nuestra forma de ver series y películas. Hoy en día es muy raro ver algo sin mirar el móvil al mismo tiempo. La capacidad de atención está disminuyendo, y eso puede tener consecuencias importantes en el mundo del entretenimiento.
En general, las redes sociales han cambiado tanto la forma de hacer contenido como la forma de consumirlo. Han traído cosas positivas, como más acceso y más difusión, pero también están transformando la manera en la que vivimos las historias, y eso puede afectar a su futuro.
Lidia Guerrero 1º de Bachillerato B









