La sintaxis es esa parte de la lengua española ( y de todas las lenguas en general) que nos llevan enseñando desde que tenemos memoria. Aprendimos antes a reconocer un verbo y un sujeto que a multiplicar, y seguimos aprendiendo a reconocer estructuras sintácticas complejas mientras ya sabemos derivar e integrar funciones. Pero ¿para qué nos sirve la sintaxis?
Esta es una pregunta muy recurrente en el aula. De primeras, es normal no entender su utilidad, ya que no es evidente a la vista. Sin embargo, la sintaxis presenta muchas más utilidades de las que parece. El problema viene cuando, en vez de abrir nuestra mente para encontrarle los beneficios cognitivos, intentamos buscar recompensas inmediatas y nos frustramos al no ser capaces ni de analizar sintácticamente una oración ni de saber para qué lo hacemos, ya que le exigimos un resultado simple e inmediato a un proceso largo y complejo. Es como si nos enfadamos con unas semillas de tomate porque no nos proporcionan tomates inmediatamente después de enterrarlas en el suelo.

Simplemente, es incorrecto tratar de atribuirle una utilidad directa y específica en nuestra vida a campos científicos e intelectuales avanzados, como es la propia lengua. Bajo la misma lógica ¿para qué estudiamos bacterias en laboratorios? O ¿para qué se estudian teoremas abstractos de matemáticas? ¿en qué nos va a ayudar estudiar esas cosas en nuestra vida? Para entender los beneficios de la sintaxis, hay que tener una mentalidad abierta y un deseo natural por aprender: algo de lo que no todos disponen, tristemente.
Ana Rojo Barona, 2º de Bachillerato









