Cada 13 de enero se celebra el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión para concienciar sobre esta enfermedad mental y poder fomentar la búsqueda de ayuda profesional, destacando que la depresión es una condición seria que afecta a millones de personas y no es solo tristeza, afecta mental y físicamente.
La depresión es un trastorno del estado de ánimo grave y persistente, no se trata de una tristeza pasajera, sino que afecta a cómo piensas, sientes y actúas, provocando pérdida de interés o placer, fatiga, cambios en el apetito y el sueño, y dificultad para concentrarse; por lo que es importante buscar la ayuda de algún profesional o incluso medicación para evitar que este trastorno aumente. Desde un punto de vista científico, la depresión es provocada por el desajuste de algunos neurotransmisores como la serotonina y dopamina, las cuales regulan la calma, la ansiedad, el bienestar, etc.
Este día es muy importante, puesto que 280 millones de personas sufren depresión a nivel mundial y hay casi 3 millones de personas diagnosticadas en España. La depresión puede llevar al suicidio y se lleva 850.000 vidas al año, por eso es importante detectarla a tiempo. La edad más frecuente a la que suele comenzar es a los 15 o 30, aunque no se puede determinar ninguna edad concreta. Este trastorno puede causarse por estrés, herencia, aislamiento social o algún trauma.
Para poder lidiar con ella es necesaria la ayuda de psicólogos, terapeutas y cambios del estilo de vida, como actividades placenteras, rutinas evitando el consumo de alcohol y drogas. Si conoces a alguien que sufra depresión, deberías escucharlo sin juzgar, animarle a buscar ayuda profesional y mantenerte presente por si necesitara ayuda.
En resumen, el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión nos recuerda la importancia de visibilizar este trastorno, que por desgracia se lleva la vida de cientos de miles de personas cada año. La depresión afecta tanto la salud mental como la física y por ello es importante buscar ayuda profesional para poder frenarla.
Aitana Calvo Aramburu, 1º de Bachillerato C









