El pasado mes de febrero se conmemoró el 45 aniversario del intento de golpe de estado que tuvo lugar el 23 de febrero de 1981, a manos del comandante del ejército Antonio Tejero. Hace unos días el Gobierno de España desclasificó todos los documentos que contenían información secreta relativa al 23-F, para que todos los ciudadanos podamos conocer la realidad de lo sucedido y el impacto que supuso para nuestra democracia.
Eran las 18.21 horas de la tarde, cuando un grupo de guardias civiles irrumpieron en el Congreso de los Diputados, mientras se realizaba la sesión de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente, tras la dimisión de Adolfo Suárez el pasado 29 de enero. Tejero, con pistola en mano, y al famoso grito de «Quieto todo el mundo», obligó a los diputados a tirarse al suelo. Los únicos que corrieron el riesgo de no hacerlo fueron Adolfo Suárez, Manuel Gutiérrez Mellado, entonces vicepresidente del Gobierno, y Santiago Carrillo, líder del partido comunista. Este gesto fue interpretado como la valentía de una izquierda ante el autoritarismo, una izquierda que cada vez iba cobrando mayor importancia en la política española.
A la una y cuarto de la mañana, el rey Juan Carlos I retransmitió un discurso por televisión, ordenando a todos los asaltantes que se retiraran a sus cuarteles y anunciando que la Corona respaldaba la Constitución y la democracia. Este gesto fue clave para acabar con el levantamiento militar, al no tener el apoyo de la más alta autoridad militar del estado. Tras casi dieciocho horas, el 24 de febrero, al mediodía, los asaltantes militares del Congreso se entregaron tras haber liberado a los diputados retenidos.
Tras 45 años de este hecho histórico, en el que los ciudadanos españoles sintieron miedo y agonía ante la posibilidad de sufrir otra dictadura, tras casi cuarenta años de franquismo, podemos tener acceso a cada detalle de lo ocurrido ese día. Ante la duda sobre si el rey había estado siempre a favor del gobierno democrático, se ha demostrado que aunque le ofrecieron formar parte del golpe militar, este se negó rotundamente y que ,además, los militares le calificaron como un objetivo a batir. Pero ¿qué hubiera pasado si el rey no hubiera dado el discurso?¿Y si hubiera triunfado el golpe de estado?
Valorar nuestra democracia y lo que ella supone, como poder elegir, expresar nuestra opinión, vivir en libertad con unas normas constitucionales, es lo que une a la nación. Por el contrario, ahora mismo estaríamos en una dictadura regida por la opresión, un poder injusto y no elegido, el autoritarismo y sin el derecho a la libertad de expresión. Todo el asunto del golpe de estado surgió por polarización política mucho antes de que este se llevara a cabo, por el auge de los partidos de izquierda y la ultraderecha, integrada por algunos que todavía apoyaban un régimen dictatorial como el de Franco. Por eso, debemos luchar contra la polarización política extrema que sufrimos hoy en día y recordar el pasado, para apreciar de verdad lo que tenemos y no repetir errores.
Irene García Sastre, 1ºde Bachillerato C









