En Filosofía nos hemos leído “El Extranjero”, de Albert Camus, una novela muy interesante, que aborda temas trascendentes, como pueden ser el absurdo de la vida (y su falta de sentido) y la autenticidad, con todas las consecuencias que pueda conllevar.
En el comienzo de la novela, el protagonista, Mersault, es avisado de la muerte de su madre y algo después asesina a un hombre. Posteriormente, se tendrá que enfrentar a un juicio absurdo, en el que le condenarán a muerte por su aparente falta de sensibilidad, pues no lloró por la muerte de su madre e inició una relación con una mujer inmediatamente después. Nuestro protagonista es completamente sincero, y es eso lo que le lleva a tan trágico destino. Aún en sus últimos días es fiel a sus ideales, negándose a creer en Dios, a pesar de que esto dotaría de sentido su final, mientras espera la muerte. Mersault representa al héroe absurdo que también describe Camus en El mito de Sísifo que se niega a creer en Dios y abraza la vida, aunque no tenga sentido.
Llevándolo a nuestra actualidad, esta novela es un fiel reflejo de algunos de nuestros problemas. Puede que bastantes de nosotros no creamos en Dios, pero sí creemos en nuestros objetivos, a los que rendimos culto y los que siempre nos mantienen ocupados, pero que nunca nos satisfacen una vez cumplidos, lo que desencadena en nosotros cansancio y sentimientos de alienación, porque muchos de estos objetivos no son deseos propiamente nuestros, sino que son producto de expectativas ajenas.
Aquí entra el siguiente punto de interés de la novela: la autenticidad. Todos tenemos miedo de ser diferentes y de que nos juzguen por ello, no queremos que nos aíslen y esto se refleja en lo similares que somos y en que todos nos marcamos unos objetivos muy parecidos, en torno a los cuales vivimos y que luego no nos hacen felices.
Por lo tanto, quizás debamos vivir más de acuerdo con este héroe absurdo, negando la idea de Dios o del pensamiento mágico que suponen estos “objetivos”. Quizás debamos comprender que la vida es absurda y vivir a nuestra manera, sin miedo a que nos juzguen.
Ines Mayordomo, 1º de Bachillerato C









