Hoy en día las plataformas digitales utilizan los algoritmos para predecir nuestros gustos, preferencias y aquellos temas que nos van a resultar más interesantes, pues constantemente están siguiendo y controlando nuestras búsquedas y comportamientos. Sin embargo, el problema aparece cuando toda esta personalización del contenido empieza a influir en nuestras decisiones y forma de pensar, llegando a limitar lo que vemos en redes sociales o plataformas de streaming pues nos recomiendan series, películas o contenidos basándose en nuestro historial de elección, mostrándonos solo aquello que consideran más afín a nuestros intereses y gustos.
Esto quizá puede parecer algo útil e inofensivo pero es todo lo contrario; en realidad, no nos dejan ser libres para elegir sino que constantemente están condicionando nuestras decisiones. Por ejemplo, en aplicaciones como TikTok, los vídeos que aparecen pueden parecer aleatorios, pero han sido seleccionados por un algoritmo que prioriza los contenidos en función de nuestros datos de anteriores entradas en la aplicación.
Esto se vuelve más peligroso cuando entra en juego la política. Como en la ocasión en la que, durante las Elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016, una empresa aprovechó un error para tomar datos de millones de usuarios con el objetivo de mostrar mensajes políticos personalizados. A través de estos mensajes se influía en los electores ya que estos estaban adaptados a sus características, su edad, su entorno social o sus intereses. El objetivo era influir en sus opiniones y así conseguir su voto a través de la manipulación, mostrándoles solo aquello que era más acorde a sus preferencias
Cuando recibimos constantemente aquella información que solo refuerza nuestras propias ideas y no se nos muestra el resto de las perspectivas, es más fácil caer en la trampa y ser manipulados, pues en todo momento se nos ofrece únicamente una versión sesgada, privándonos del contexto completo.
En conclusión, los algoritmos no eliminan nuestra libertad, pero sí que pueden condicionarla muy fácilmente y a un nivel del que ni siquiera somos conscientes. Por eso, es fundamental que no nos dejemos influir por aquellas noticias que a primera vista parecen ser las únicas posibles, e investiguemos y vayamos más allá para ser conscientes del contexto completo y, así, ser libres y poder formarnos nuestras propias ideas y tomar nuestras propias decisiones. Aquí radica la base de nuestra libertad como seres humanos.
Lidia Guerrero 1 Bachillerato B









