La formación postsecundaria (es decir, aquellos estudios realizados después de haber aprobado la ESO) es una de las etapas más críticas (si no la más importante) del proceso educativo de nuestras vidas, ya que es el momento donde se dejan de estudiar conocimientos generales de diversas áreas para empezar a enfocarse en profundidad en aquella especialidad a la que querremos dedicarnos laboralmente en un futuro.
Sin embargo, a pesar de lo crítica que es esta etapa en nuestra vida académica, parece que desde el sistema educativo no se le da toda la importancia que debería tener. Y es que dejando de lado algunas charlas en las tutorías de 4º de la ESO y de las presentaciones de las asignaturas que realizan los departamentos (que parecen más un anuncio publicitario que un recurso de guía), prácticamente nadie nos dice qué se espera de nosotros, cuántas alternativas tenemos disponibles ni qué decisiones deberíamos tomar en base a nuestras preferencias. Sí, uno se construye una vaga idea en relación a las frases típicas que va oyendo antes de esta etapa: “Debes estudiar mucho”, “Dedícate a lo que te guste”, “Piensa qué quieres ser de mayor”. Son frases muy amplias, y las discusiones no suelen ir más allá de estos conceptos básicos que cualquiera con dos dedos de frente podría deducir.
Sin embargo, lo que los jóvenes necesitamos no son las típicas frases motivacionales que parecen tener mucha fuerza pero que carecen de un contenido sólido detrás. Lo que los jóvenes necesitamos es una visión amplia y concreta sobre las distintas posibilidades que tenemos de cara a desarrollar nuestras vidas académica y laboral a futuro. Me da la impresión de que se nos controla demasiado durante la ESO y, de repente, al finalizar cuarto, se nos suelta a lo desconocido para que elijamos qué Bachillerato, Ciclo o equivalente estudiarç, total, ya nos enfrentaremos nosotros solos a lo que decidamos. En el caso de Bachillerato, el cambio entre 1º y 2º es bastante impactante también. 1º lo pasas como si fuese una continuación de la ESO pero con más libertad a la hora de elegir asignaturas dentro del tipo de Bachillerato que hayas escogido y, de repente, pasas a 2º, donde todos los profesores empiezan a estresarte desde el minuto 1 con la malvada PAU y la cada vez más cercana entrada a la universidad.
Se siente como si pasases de conducir una bicicleta con ruedines a tener que elegir entre pilotar helicópteros, aviones o cruceros, y la mayoría de los consejos que recibes son, o clichés quemados que te son de poca ayuda, o advertencias catastrofistas sobre tu futuro que te ponen en una situación de tensión aún mayor.
Y no quiero que se me malinterprete, seguramente esta sea una de las etapas más bonitas de la vida y gracias a Dios que tenemos la libertad de elegir a qué queremos dedicarnos en el futuro. Sin embargo, tanta libertad conlleva una responsabilidad enorme para la cual muchos se sienten que no han sido preparados, y se ven forzados a elegir sobre algo muy importante sin tener casi guías o experiencias en las que apoyarse, pero teniendo muchas expectativas que cumplir. Todo nuestro sistema educativo debería reflexionar sobre si es moralmente correcto abandonar casi totalmente a los jóvenes de esta manera después de tantos años de un control sobreprotector y excesivo.
Valentín Sousa 2º Bach B









