Hoy en día es una realidad que la mayoría de las personas nos informamos a través de los medios digitales, como pueden ser los periódicos online o las redes sociales. Esto puede traer consigo aspectos tanto positivos como negativos dependiendo del uso que hagamos de ellos.
Hace unos años era totalmente impensable que la información llegara con la velocidad de hoy en día. Esta gran rapidez supone poder estar informados sobre lo que ocurre en el mundo las 24 horas del día, conociendo al instante tanto las buenas como las malas noticias que se producen, así como el nombramiento del nuevo presidente de Estados Unidos o el inicio de una guerra. Esta gran conexión constante que puede ser un aspecto positivo y una gran fuente de información, a su misma vez, también se puede convertir en una fuente de desinformación, si no sabemos cómo utilizarla. A día de hoy muchas de las fuentes de información digitales tienen como fin dar la noticia primero antes que sus rivales, esto se produce debido al mercado de competencias digitales en las que, al querer tener esa gran rapidez y dar la exclusiva primero, no se contrasta la información correctamente debido a la falta de datos, por lo que puede dar lugar a información errónea y datos incorrectos, provocando así que el lector no se informe y solo lea datos falsos.
Por eso, nosotros como lectores de esas noticias falsas o bulos, que cada vez son más numerosas y más difíciles de distinguir, debemos saber qué noticias son correctas y cuáles no, contrastando esa información con otras fuentes y datos. No podemos creernos todo lo que vemos o escuchamos a la primera, ya que no sabemos si el emisor de esa fuente está bien informado y en lo cierto. La IA, a día de hoy, es uno de los grandes motores de información pero a su vez muchas veces provoca el efecto contrario, creando imágenes y vídeos falsos que se difunden por redes sociales, generando así un cúmulo de desinformación. En España según una encuesta de “Consulta asesores”, dada por RTVE, habla de que el 40% de la población española afirma no saber distinguir entre un bulo y una noticia verdadera, cosa que provoca que estos casos de desinformación cada vez se propaguen más y a mayor velocidad.
Por lo que, para finalizar, debemos saber que las nuevas tecnologías son una gran nueva herramienta que nos puede ayudar en nuestro día a día en muchas ocasiones, pero que a su vez debemos de hacer un uso responsable de esta, tratando de no difundir información o noticias que no estemos seguros de si son verdaderas o no, y contrastarlas con otras fuentes. Solo así podremos hacer que estas herramientas tan potentes de información sirvan para lo que son: informar y no propagar noticias falsas.
Carlota Colina Córdoba, 1º de Bachillerato B.









