En el cuarto viernes de cada noviembre, sabemos que comienza el Black Friday o el “Viernes negro”, con aquellos descuentos que las tiendas venden como irresistibles tanto en la ropa como en el ámbito tecnológico, pero ¿ahorramos realmente o solo caemos en la trampa de las grandes empresas?
El Black Friday se cree que nació antes de los años 60. Dos financieros de Wall Street compraron gran cantidad de oro estadounidense, con la esperanza de que este aumentase su valor. Lejos de esto, el mercado del oro estadounidense se desplomó y con él sus acciones. Después llegó el crack de la bolsa de Nueva York, lo que se consideró como Black Friday, Monday y Tuesday. Más tarde, en Filadelfia, esta fecha comenzó a tener otro significado para los policías, puesto que el cuarto jueves de cada noviembre se celebra en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias y el día de después se producían atascos masivos y gran cantidad de robos. Esto provocó que los oficiales no pudieran tomarse el día libre y, además, se vieran obligados a realizar turnos interminables, por lo que utilizaron el término del Black Friday.
Muchas personas esperan a esta fecha para realizar compras importantes, como electrodomésticos, tecnología o ropa, y esto es algo de lo que las empresas se aprovechan mediante la publicidad. Utilizan Twitter, Instagram y TikTok sacando buen partido de su viralidad para propagar rápidamente anuncios, sorteos, descuentos, etc. Y al durar solo un día en algunas tiendas, aunque otras aprovechan esta fecha para hacer descuentos durante todo el mes, se crea un sentido de urgencia en el comprador.
Las ventajas principales del Black Friday son sus descuentos, haciendo que los consumidores vayan adelantando sus compras para navidad o cubran sus necesidades. A su vez, las empresas logran realizar una liberación del stock de aquellos artículos que se encuentran en exceso o son de temporadas pasadas, por lo que se les presenta la oportunidad de captar nuevos consumidores y de impulsar la economía.
Pero todo esto también conlleva una serie de desventajas. La principal sería el consumismo excesivo de artículos que no se necesitan, pero que al tener un descuento, nos impulsa a hacer compras innecesarias. Al igual que hay que tener en cuenta aquellas tiendas que ponen precios engañosos, debido a que la semana de antes aumentan el precio para que en estos días se perciba como un “gran chollo”, cuando, en realidad, se encuentran en su precio original.
En conclusión, el Black Friday es un día que genera un gran movimiento de la economía mundial, debido a que los consumidores realizamos compras, en algunas ocasiones innecesarias, simplemente porque tienen un descuento, aunque hay que tener mucho cuidado con las ofertas engañosas.
Aitana Calvo, 1º de Bachillerato C









